Aún no puedo creer que este patán se encuentre aquí.
¿Cómo se atreve a mirarme?.
—¡Tú no deberías estar aquí!—Federico le lanza una mirada asesina
—No seas intenso, Fede—Le dice su hermano
—¡No intervengas, Julián!—Él lo regaña
—Deje a alguien de confianza a cargo de sus negocios y regrese porque debo atender un asunto muy importante—Él no deja de mirarme y en ese momento el brazo de Federico ejerció presión en mi cintura
—Nunca me imaginé que serías tan afectuoso con las personas del serv