Isabel
Me desperté aturdida, demasiado aturdida.
Sinceramente, no recuerdo que fue lo que ocurrió ayer. Ni siquiera recuerdo haberme levantado de la cama.
Al observar mi cuerpo me percaté de que tengo el suero conectado a mi muñeca entre otros aparatos.
No necesito ser una eminencia para percatarme de que me encuentro en una clínica.
—ya despertaste, niña. —Cuando levanté la vista me percaté de que Abril está entrando a la habitación.
—¿Qué me paso?—Pregunte confusa
—Tranquila niña Isabel. Te