N/O
Isabel se encuentra recostada entre los brazos de Federico.Él no deja de besar su cuello y abrazarla como si no hubiera un mañana.
—¿Me extrañaste?—Le pregunta él
—Un poquito Fede.
—No me digas Fede, pequeña.
Ella se gira para mirarlo y une sus labios a los de él.
—Te extrañe muchísimo, bebito lindo. Los niños no han dejado de preguntar por ti y te extrañe entre mis sábanas.
—¡Eres un maldito carbón, Isabel Montenegro!— Él se posiciona encima de ella y vuelve a besar sus labios.
—¿Me amas?