Isabel
Desperté con la espalda adolorida y gracias al sonido de los pajaritos y los rayos del sol los cuales impactan en mi rostro.
Intente levantarme del incómodo sillón, pero Federico me tiene agarrada de la cintura. Puedo sentir el roce de su miembro en mis nalgas.
Es verdad que los hombres despiertan erectos. Lo confirmé con Ulises y ahora con Federico.
—Te fascina provocarme—Me comenta entre bostezos cuándo me giro para mirarlo a los ojos
—Ni siquiera he terminado de despertar
—Con una mi