71. La humillación (L2)
Helios colgó y volvió a mirar hacia la ciudad. Sabía que el contrato que tenía en mente no solo cambiaría la vida de Herseis, sino que también definiría el curso de su propia vida. Un curso que, aunque no podía prever del todo, ya estaba dispuesto a seguir sin dudarlo.
Herseis recibió la visita de su suegra, sus cuñadas, Edán y de Eleonor en el apartamento sin avisarle. Ella frunció el ceño. Así, les ofreció algo de tomar. Sin embargo, fue su suegra quien tiró el documento sobre la mesa.
—No ve