61. Linaje de diamantes
Eso era lo que se leía y los hechizantes ojos azules de Hariella, brillaron de orgullo. Ella lo había enviado, para que ocupara el cargo de gerente de finanzas; lo demás despendía de él, y con esto, habría demostrado que era un hombre brillante para los negocios y las finanzas. Sabía que él se volvería grande, pero si lo hacía a su lado y luego exponían su relación, dirían que era un obsequio de la magnate, y el mérito propio de Hermes, sería infravalorado, e incluso, hasta negado, pues habría