200. El suspenso (TF)
—Les diré quién es mi esposo —dijo Herseis, después de tomar el té—. Deben asistir a esta conferencia. Mi marido será aquel a quien yo le entregue un ramo de flores amarillas.
En el salón del club, Herseis se sintió extrañamente satisfecha al notar la expectación que había causado entre sus amigas. La amplia y elegante sala, decorada con tonos crema y dorados, estaba ambientada con luz cálida y el aroma a té y pasteles recién horneados flotaba en el aire. Rodeada de Sofía, Eleanor y el resto de