18. El mensajero
Hermes estaba en la empresa, cumpliendo con su trabajo de mensajero, llevando los paquetes a los receptores correspondientes. La rutina del día a día, con su carga habitual de entregas y trámites, tenía un ritmo casi mecánico. Sin embargo, había un momento en particular que siempre lograba romper la monotonía y llenarlo de una emoción contenida: cuando debía ir a la oficina de la CEO, Hariella Hansen.
Cada vez que recibía esa tarea, sentía un pequeño salto de emoción en su pecho. Caminaba por lo