124. La posesión (T2)
Helios, ya en bóxer, la atrajo hacia sí una vez más, esta vez con más urgencia, pero sin perder la ternura. Sus manos recorrieron el encaje que cubría el cuerpo de Herseis, acariciando cada curva, sintiendo cómo su piel se estremecía bajo su tacto. No quería apresurarse. Quería disfrutar cada segundo, cada caricia, cada beso. La ropa, los juguetes, todo estaba perfectamente planeado, pero lo que más deseaba en ese momento era disfrutar del cuerpo de Herseis tal como estaba: hermosa, fuerte, des