Mundo ficciónIniciar sesiónSi ésa había sido su intención, había clavado el dardo en el centro exacto de la diana. El problema para Hannah era que la punta del dardo también se había clavado en el centro de su corazón.
La culpa era suya y sólo suya, se dijo. Ella se había metido en la trampa solita. Y se lo tenía merecido. Es más, se merecía no sólo el pinchazo del dardo, sino también la puñalada en el







