Nicola
—¡Hazlo ahora! —gritó, giré el volante hacia la derecha, golpeando el lateral del auto de Alessandro con toda la fuerza que pude manejar sin perder el control.
El impacto resonó, y el sedán negrø se tambaleó de tal manera que el conductor perdió por completo el control.
Vi cómo el vehículo giraba bruscamente hacia el borde del camino, levantando una nube de polvo y esparciendo piedras en todas direcciones.
El auto comenzó a girar sobre sí mismo dando una, dos, tres vueltas completas ante