35. Mordida
Alexander
Luego de dejar a Emma en su habitación, me dirigí a mi oficina, donde me esperaban Marcos, Iker y Ariel. Al entrar, noté que Marcos y Ariel estaban inmersos en una acalorada discusión, mientras que Iker, estaba sentado tranquilamente con las piernas cruzadas, hojeando unos informes con una expresión serena.
Los tres me saludaron al mismo tiempo, y yo les devolví el saludo con un gesto de la cabeza mientras me dirigía a mi asiento. Marcos y Ariel rápidamente volvieron a retomar su de