34. Hogar de mi infancia
Emma
Le cerré la puerta en la cara al bastardo del alfa ¿Cómo se atrevía a avergonzarme de esa manera? Me di un baño y curé mi brazo. Poco tiempo después, Gema apareció con un bolso repleto de ropa.
-No era necesario que trajeras tanto, no planeo quedarme mucho tiempo.- Dije mientras la abrazaba.
-No estoy tan segura, Emm. Te ha puesto vigilancia.- Replicó ella con un tono burlón y haciendo un gesto hacia la puerta.
Le lancé una mirada de incredulidad, mis ojos se elevaron con un ligero giro, c