Mundo ficciónIniciar sesiónCon Kaia a la cabeza, empezaron a descender por ese camino. Al principio sólo su tacto y la luz de la luna que entraba detrás de ellos bastaba para poderse guiar por ese pequeño pasadizo, pero una vez que se adentraron varios metros en el interior del monte, la luz detrás de ellos se extinguió y los dejó a oscuras.
—Debimos traer una lámpara —dijo Egan.
—¿Quién necesita eso cuando me tienen a m&iacu







