Capítulo 49.

Algo que definitivamente estaba mal con los machos sin importar su especie era su sentido de autoconservación.

Les dije que no me apuntaran con sus armas y ¿Qué es lo que hacen? Exactamente eso.

Así que no tuve más remedio que patear sus traseros en cinco movimientos. Lo pude haber hecho en dos pero ¿Dónde estaba lo divertido en eso? Además, tenía que sacar algunas frustraciones recientes.

Cuando los guardias se encontraban en el piso, llegaron los refuerzos.

Luché contra los nuevos guardias en
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Viviana TraggiayIriani: la palabra SEÑA se escribe así, con s, la que escribís vos "ceña" no existe!
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