Capítulo 75.
En algún momento de la lucha, tuve a dos grandes y malvados lobos negros a mis costados. Era como si hubiéramos luchado juntos toda la vida ya que nos coordinamos naturalmente para atacar.
Ellos procuraban rematar a mis presas pero nunca interferir en mis peleas y yo les devolvía la cortesía. Conforme pasó el tiempo, esta coordinación comenzó a ser más notable en el
campo de batalla y muchos lobos trataron de separar a nuestro trío maravilla pero de alguna forma nos arreglábamos para volver a n