Capítulo 21.
-Así fue como descubrí que nunca debía de quitarle su miel a una mamá oso. - Dije terminando de comer y sobando suavemente mi panza. - Eso estuvo delicioso, gracias.
Resulta que mi buen amigo Mateo aprendió a cocinar por su cuenta cuando tenía alrededor de nueve años. Era muy bueno en eso, por cierto.
“De nada. ¿Te gustaría dar un paseo para bajar la comida? Conozco un lugar tranquilo en donde podemos admirar las estrellas”.
-¡Vamos!- Dije emocionada y él se rió de mi.
Me ofreció su brazo y yo