—¿En serio, Hazel? ¿Te acobardaste? ¡¿El tipo te sorprendió con una confesión de amor y tú solo pediste que trajera de vuelta sin siquiera decirle que sentías lo mismo?! ¡¿Qué coños tienes en la cabeza?!
—Lizet — Madeleine le hizo señas con su mirada de que se calmara.
—¡Es que no me cabe en la puta cabeza porque mierdas ella hizo eso! ¡Le confesó su amor y Hazel huyó! Me va a dar un maldito infarto, y voy a morir por culpa de ella y sus ataques de pánicos — Lizet se lanzó tendida en la cama a