11. El culpable pagará el precio
Entró a la choza con gesto cabreado, pero, en cuanto Nicholas vio a su esposa allí, en una pequeña cama de paja, con los ojos cerrados y el cuerpo perfectamente laxo, sintió que algo en su interior se rompía.
Chayo se incorporó tan pronto lo vio.
— ¡Patrón, buenas noches! ¡Me ha dicho Irina que esta muchacha es su esposa! ¿Es verdad?
Nick asintió con la mandíbula tensa y el entrecejo fruncido.
— ¿Cómo está? ¿Qué fue lo que pasó realmente? — preguntó sin apartar la vista de su esposa.
— No l