Capítulo 60. No te merecen
Cuando Isabella nota la presencia imponente cerca de ella, ya es tarde para disimular. Benedict no es tonto, sabe que está llorando de preocupación por algo.
—Isabella —dice con un tono más suave de lo habitual.
Ella intenta cambiar su expresión, borrar el rastro de tristeza que lleva en el rostro, pero es imposible. Si no deja salir lo que le está pasando, no podrá estar tranquila. No quiere parecer débil frente a él. Pero necesita ayuda.
Toma aire. Y por fin se atreve:
—¿Podrías prestarme din