Capítulo 48. Es mi prima
Isabella sale de la oficina con el corazón hecho pedazos. Agarra su cartera y, sin decirle nada a nadie, va hasta el ascensor.
—Bella… —Lucinda llama su atención, pero ella la ignora.
Benedict permanece estático, aun mirando la puerta cerrada y con las palabras de Isabella resonando en mente. ¿Incapaz de amar? ¿Está solo porque es un hombre malvado? Una sonrisa amarga se asoma en su cara. Si ella supiera que él está aquí y ahora, envuelto en este mar de muerte y tristeza, justamente por amor,