Capítulo 18. La pesadilla
—Señor… —La voz del otro lado del celular tiembla—. Me acaban de informar que el auto dónde iba la señora Pamela tuvo un accidente.
La respiración de Benedict se agita. Su mano tiembla alrededor del celular.
—¿Cómo están ella y mi hija?
—Todos… todos están muertos, señor. El auto se incendió luego del choque, no quedó ninguno vivo, ni ellas ni los guardias que la custodiaban. Pasó antes de que llegaran al aeropuerto.
El celular cae de manos de Benedict. Su rostro se torna pálido y sudoroso. Boq