La noche era hermosa, un cielo despejado y una luna brillante, todo augurando una maravillosa velada, Coral ya lista, perfectamente arreglada para la ocasión, se mantenía tranquila observando a lo lejos en lo que se inclinaba lentamente hacia adelante, tan cerca del ventanal que el reflejo de la ciudad iluminaba sus ojos con un brillo desafiante. Lorenzo se había quedado prácticamente inmóvil cuando vio a la hermosa mujer allí de pie, tanto así que completamente atraído por su presencia se habí