Después de un buen rato, del cual para Coral se había sentido como horas, al fin había terminado su tarea, ahora tenía todo perfectamente organizado para el salón, las flores y las invitaciones, por lo que con toda elegancia se puso de pie caminando hasta quedar frente a Lorenzo y con un golpe seco dejar caer sobre el escritorio el maravilloso fruto de su trabajo.
Lo cual hizo que se ganara una atenta mirada por parte del hombre, aunque en realidad él había sido perfectamente consciente de ella