—El señor Stavros sufrió un infarto —le informó el custodio, que no tuvo valor para contarle lo que había ocurrido con su sobrina.
—Entiendo… llevaré a los niños a la cocina —dijo Teresa con voz temblorosa.
En la cocina se encontró con Hipólita, visiblemente alterada. Al preguntarle qué había su