En la villa Ravelli todos esperaban la llegada de Alekos, deseando que llegara pronto con Dakota.
El teléfono sonó y todos miraron a Helena, que había contestado.
—Qué bueno, querida, te veremos en un rato —comentó Helena.—Era Penélope, el avión aterrizó hace unos minutos —informó
Alekos iba e