—¿Qué pasa? ¿Te preocupó que hubiera lastimado a tu amante? —volvió a gritar él.
—No te comportes como un idiota y no me faltes el respeto de esa forma. Jamás he tenido nada con él.
En la sala se encontraban todos.
—Papá, deberíamos intervenir —dijo Helena.
—Sus problemas los tienen que reso