capitulo 42

Alekos se encontraba muy excitado bajo la ducha, la besó una y otra vez.

—Eres mi diosa —le susurró al oído.

Y siguió besándola hasta hacerla perder el control. Sentía la piel caliente, puso sus manos sobre sus nalgas separando sus piernas, presionando su cuerpo contra la pared, penetrándola brutalmente una y otra vez. Los gemidos retumbaban.

—¡Abre los ojos! Quiero que me mires mientras me sumerjo en tu cuerpo —dijo Alekos.

Ella obedeció y vio el deseo en su mirada, sintiendo cómo los espasmos se apoderaban de su cuerpo.

Después de hacerle el amor, la cubrió con unas toallas y la llevó a la cama.

—¿A qué se debe esta hermosa sorpresa? —preguntó Alekos.

—No sé, me estaba por acostar, recibí el mensaje y pensé que si no te vería por una semana quería pasar la última noche contigo —respondió Dakota—. No esperaba sorprenderte en la ducha.

Alekos la besó.—¿Quién te trajo?

—Uno de los custodios, debe estar en el auto.

—Te traeré algo para tomar y me ocuparé de él —dijo Alekos.

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