Cuando por fin saca los dientes de mi pecho, lame la herida para cerrarla. Apoya la cabeza contra la mía. “Eres muy sexy, Lily-bud. Gracias. Donovan y yo estaremos mucho más tranquilos esta noche sabiendo que olerás como nosotros, aunque solo dure hasta mañana”.
“¿Oleré como ustedes?”, le pregunto.
Se pasa la nariz por el lugar en donde hundió los dientes y tararea suavemente. “Ya hueles”.
Me gusta la idea de que el olor de Clint se mezcle con el mío y a Andra también. Quizá sea eso lo que