AMELIA LEAL
Parpadeo una y otra vez, tratando de digerir lo que mamá acaba de decir. Sus ojos me miran con cautela y tengo que alejarme unos pasos para lidiar con la carga completa de revelaciones que acaba de hacer.
—¿Cuánto tiempo han estado juntos?— Sus ojos se llenan de lágrimas y su cabeza empieza a temblar de un lado a otro en señal de negación.
— Por favor, no me mires así. No merezco esa mirada crítica, Amelia. — Sus palabras salen afectadas por el llanto, haciéndolas casi inaudibles.