AURORA
Mis pies son como piedras mientras subo las escaleras.
—¿Como estas mi corazon? Levanto una ceja hacia él, deteniéndome en el último escalón.
—Venir. Entrelacé mis dedos con los suyos, empujándolo hacia mi habitación. —No hagas ruido. —Señalo la puerta de la habitación de Arthur y hago si.norteDespués de un silencio con el dedo, despaché a la niñera hace quince minutos cuando decidí que hoy daría ese paso con César. Ella no ha dicho una palabra sobre mi cita, no es que tengamos ese tipo d