10. Aceptas o no
Mi mano sin tardar aquel capturó en el aire mientras enmarcaba en las esquinas de su boca una risilla llena de complacencia que solo y a sinceridad solo, me hacía sentir mucho peor.
Aquel tras su evidente proeza me miró de una manera la cual jamás había sido presenciada por mí nunca en la que el deseo y la añoranza se combinaban en una misma expresión y antes de que yo pudiera forcejear para escapar de su agarre con fuerza tiró de mi brazo y como a cuál muñeca de trapo carente de voluntad propia