80. DIARIO. Continuación
Nos quedamos en silencio viendo que eso último era algo que ya había sucedido con la tumba de Constanza y Don Lorenzo. ¿Por qué el capataz nombrado Tata Julián le sembraba esas plantas tan malas?
—Ese capataz me parece un poco raro —dijo sor Caridad.
—A lo mejor siembran esas plantas porque era costumbre en África —opina sor Inés y pienso que puede ser verdad, aunque una voz en mi oído me susurró.
“Lo hice para protegerlos de los demonios que los perseguían y aún lo hacen”
—¿Eh?
Era la primera