67. SALVADAS
Las tres soltamos todo nuestro aire mirándonos sin decir nada, era evidente que nos acercabamos a una parte de la historia que nos causaría tristeza. Sor Inés le quitó los papeles de la manos a la hermana Caridad alegando que ella era muy emocional y que de seguro a mitad de la historia se pondría a llorar y no entenderíamos nada. Ella no protestó y yo estuve de acuerdo porque ella como yo, llorábamos a lágrima viva ante las cosas tristes o emocionantes de las novelas que leíamos.
—Saquen los p