66. DESGRACIA
Ambas hermanas se quedaron por un momento mirándome fijamente interrogativamente. Para luego observar mis prendas que no estaban iluminadas. ¿No se suponía que cuando se me acercara una presencia de esas que me perseguían ellas lo hicieran? ¿Por qué no lo hacían ante esta que sentía todo el tiempo a mi lado, y hasta había empezado a leer mi mente y a contestarme? ¿Qué tenía de especial? Sobre todo, ¿quién era?
—No pasa nada hermanas, solo era un mosquito en mi oído. —Dije escuchando una pequeña