65. EL REGALO
Recogimos todos los papeles que sé encontraban tirados sobre mi cama, con ellos en brazos nos dirigimos a la planta baja encontrándonos con Dolores a la entrada del comedor. Le informamos de nuestras intenciones, dejándole recomendaciones sobre que debía ser nuestra alimentación en lo que quedaba del día y la noche. Por extraño que parezca, fue la única vez que no protestó por violarme los horarios y reglas establecidos por no sé quién en la casa, asintió a todo lo que le pedía con un semblante