57. ¿MILAGRO O ALGO MÁS?
Al girar mi cabeza me percaté que las hermanas tenían tamaña expresión de desconcierto. Repetí la pregunta sin obtener respuesta. Volviendo a girar mi cabeza hacia donde ellas veían, esperando ver por lo menos un fantasma por cómo ellas miraban hacía allá, pero solo existía el jardín blanco. Ninguna de las dos me contestó, seguían mirando algo en dirección al jardín, con los ojos y la boca bien abiertas. Ambas gesticulaban como si no pudiera hablar. Volví sobre mis pasos hasta llegar hasta donde