58. PADRE BARTOLOMÉ
Dolores como era su costumbre me miró en silencio sin responder y nos indicó de nuevo donde dormitaba el padre, haciendo que nos olvidaramos de todo lo demás. Nos apresuramos al verlo, lo divisamos recostado en uno de los sillones. Tenía su cabeza un poco reclinaba, su cuerpo se notaba muy delgado, las mangas dejaban ver sus brazos relajados, parecía dormitar, como lo había dicho Dolores.
Por lo que nos detuvimos, pensando en dejarlo dormir un rato más para que descansara. Pero ya se había de