54. EL JARDÍN VERDE
Fue la pregunta que pasó por mi cabeza. Posiblemente, me dije, o hace que perdamos la razón, los que poseemos la sangre de nuestra familia. Las miradas intensas y la atmósfera cargada de misterio me recordaron que había más en juego de lo que podía imaginar. La casa parecía latir con vida propia, susurros en las sombras y sombras en los rincones. No había respuestas claras, solo preguntas que se acumulaban en mi mente.
Y así, con la inquietante certeza de que estábamos en el umbral de algo ine