285. SIN RECONOCERNOS
Al decir esto se volvió a quedar mirándome fijamente, como si tuviera miedo de que perdiera la razón o algo por el estilo. Y es que realmente me estaba comportando algo extraño, porque ya había comprobado de que había avanzado más allá del año y tenía miedo de que ese Julián que ella mencionara, no fuera el mío.
—Dolores no me hagas caso, solo estoy muy cansada. ¿Qué querías decirme?
—¿Niña puedo pedirle un gran favor?
—Seguro, lo que quieras.
—Mire niña, yo sé que mi hija fue engendrada por u