278. PASADO
Hacía mucho rato que había amanecido y nosotros permanecíamos abrazados dormidos, sintiéndonos muy cansados. Una fuerte tos me despertó y eso hizo que me sentara en la cama mirando con miedo todo a mi alrededor. Parecía que estábamos en nuestra realidad, la tos volvió haciendo que el capitán se despertara a mi lado y me miró de una manera muy extraña.
—Buenos días señorita Baronesa de Castillo, ¿qué hace durmiendo a mi lado? ¿No me dijo usted que no lo haríamos más?
¿Qué sucedía? Miré fijame