Abrí la puerta con el mismo cuidado que lo hiciera antes, para evitar que emitiera cualquier sonido que me delatara, aun cuando ya no había nadie. Y me introduje de nuevo sigilosamente en mi habitación, cerré con llave esta vez. Por alguna razón tenía miedo. Un miedo a lo desconocido, miedo a perder la razón y dejar de dilucidar lo real de lo ficticio.
Tenía que hacer algo al respecto, ¿pero qué? ¿Debería hacerle caso a mi abuela, vender todo e irme? ¿Cuál o qué, era esa maldición de la que ell