28. ¿PESADILLA O REALIDAD?
Me quedé congelada, con la mano izquierda agarrada a la puerta y la derecha aferrada a la pared. Frente a mí, obstruyendo el paso, se materializó un extraño hombre. Vestía altas botas negras, como las de un jinete del más allá; su pantalón, ajustado y oscuro, se combinaba con una camisa blanca que parecía emanar un débil brillo espectral. Bajo un chaleco negro y una larga chaqueta roja, el desconocido emanaba una aura inquietante y sombría.
Su cabello negro y desaliñado caía en mechones sobre s