231. NUEVOS INVITADOS
Por suerte esa noche no estaba nevando, aunque estaba oscuro y hacía mucho frío, lo cual hacía que recibiera a las personas no en la puerta principal, sino, después del recibidor. Donde dejaban sus abrigos y entraban para saludarnos a mí y al capitán, que solamente inclinábamos nuestras cabezas y le damos la bienvenida sin tomar la mano a ninguno de ellos.
Desfilaron todo tipo de militares de diferentes rangos, y otros personajes de la alta burocracia, a los cuales no recordamos haber inv