212. PREPARACIÓN
El capitán había cumplido la palabra y había mudado a todos sus soldados para el albergue, mientras él se quedaba en el que era mi antiguo cuarto, mantenía una guardia estricta de toda la zona, sin dejar que entraran extraños a la casa. Estaba de lo más asombrada, se conocía a la perfección cada cosa en la hacienda y cómo funcionaba. Ordenaba sin dudar lo que se debía hacer y cómo hacerlo.
Tanto la Madre Superiora como las hermanas, que estaban muy asombradas de que yo hubiese permitido d