151. ÁNGEL
El reloj daba las cuatro de la mañana, el radio apenas si pudimos sintonizarlo, logramos escuchar, después de muchos intentos, que el fenómeno se desplazaba muy despacio, por lo que se pronosticaban grandes destrucciones por las inundaciones. Mandé a todos a retirarse, a descansar mientras yo hacía otro tanto. Aunque tenía miedo, me introduje en mi habitación, para mi felicidad Julián estaba acostado en mi cama. Me acosté a su lado tratando de no despertarlo, se le veía muy agotado, como si hub