132. SEGUIMOS
Me sorprendió la respuesta y abrí el ropero dando de lleno con una gran colección de ropas de bebé, todas blancas, el olor a lilas estaba presente, a pesar de saber que había sido destinada a mí, no sentí ninguna conexión con la misma.
—Dolores, sabes que no siento especial conexión como la que sentí en la de mis padres.
—Es lógico, niña, la única semana que permaneciste aquí, su padre no dejó que la acostaran acá, le ponían en el medio de los dos en su cama. —Me explicó.
—Se ve que eras su