Jimena siguió la dirección de la mirada de Sebastián hasta el pasillo por el que Juliana y Amanda acababan de desaparecer. Cuando volvió a mirarlo, la alegría con la que llegó al apartamento se transformó en una expresión mucho más cautelosa.
—¿Qué estabas mirando mientras me besabas?
Sebastián apartó la vista del pasillo.
—No estaba mirando nada.
—Sí, lo hacías.
—Acabas de llegar, Jimena. No quiero discutir.
—Yo tampoco. Por eso te hice una pregunta.
Sebastián recogió su maleta y la introdujo e