—Me vas a volver loca con tus dramáticas historias. ¡Cómo es posible que te hayas besado con el hombre más mujeriego del mundo! —Estefany no deja de mostrar asombro y estupefacción.
—Él me agarró fuerte de la cintura y me besó en los labios sin mi consentimiento. —le contesta.
— ¡Sara! Tus ojos están brillando, creo que te gustó el beso de Miguel.
— ¡Estás loca! —Mejor continuemos haciendo ejercicio, es tarde.
—No, amiga, sigue contándome lo que pasó después. —le suplica Estefany.
—Después del