Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala olía a tiempo detenido.
No era el olor del polvo, exactamente, ni el de los papeles viejos que Valeria había estado revisando durante horas. Era algo más específico, más difícil de nombrar: el olor de las cosas que se guardaron antes de que alguien decidiera que debían existir en secreto. Gael había encendido la lámpara del escritorio y la luz caía en ángulo sobre las cajas que encontraron apiladas con







